No hay tal paraíso, compañero.
Se desvanecen los sueños cada tanto
y resulta que somos lo que somos:
hipócritas, hambrientos, inválidos
que vuelven de viejas trincheras
con una medalla bajo el brazo
en busca del Banco de Empeños.
La memoria, a veces, gota
de sangre caída en el crepúsculo.
Se desvanecen los sueños cada tanto
y resulta que somos lo que somos:
hipócritas, hambrientos, inválidos
que vuelven de viejas trincheras
con una medalla bajo el brazo
en busca del Banco de Empeños.
La memoria, a veces, gota
de sangre caída en el crepúsculo.

