No hay ruido de otros pasos
Aquí estoy, no me escondo,
junto a la puerta que no cede.
Llamo a la suerte
y ella me rodea como un brazo de trapo.
Los pájaros giraban como remolinos ebrios,
un mundo no escapa y cruje de nuevo.
No hay ruido de otros pasos,
sólo un camino para huir.
Aquí estoy, no me escondo,
junto a la puerta que no cede.
Llamo a la suerte
y ella me rodea como un brazo de trapo.
Los pájaros giraban como remolinos ebrios,
un mundo no escapa y cruje de nuevo.
No hay ruido de otros pasos,
sólo un camino para huir.

