Juan Egaña, “el pálido”. Así lo llamaban sus amigos. Fue uno de los fundadores de la valiente revista “Numen” y colaborador de “Claridad”, la gran revista de la Federación de Estudiantes. De su personalidad habla con cierta amplitud González Vera en “Cuando era muchacho”. Cuenta cómo Juan Egaña recibía una mesada de algún pariente adinerado, la que gastaba con presteza. Luego de eso, permanecía una larga temporada en el lecho, enviando un mozo “que conservaba por atavismo aristocrático” a comprar a crédito bebidas y cigarros, cuando lo visitaban sus amigos. Lo imaginamos escribiendo entonces ese poema “A la hora del Angelus”, que algunas antologías han recogido:
Melancólica figura la de este poeta, muerto a los treinta y dos año de edad, en 1928. Su poesía sin ningún aderezo, salida directamente de las llagas, del corazón, aun no ha encontrado quien la recoja en un volumen.
Murió en 1928. Varias antologías han recogido sus poemas.
el cansancio eterno
Finalizó en silencio mi poema de amor, y no hubo ni ruegos, ni desconsolación, ¿Por qué?... Me está ...[leer completo]
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letanías enfermas
Alma romántica, alma inquieta , Deja tus sueños sin hilar; Deja tus sueños... su silueta Ya no da su...[leer completo]
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los responsos sentimentales
No lo busques, que ha muerto ahogado entre tus manos, sin alcanzar hasta tus labios. ¿Se enredó...[leer completo]
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y vagar
Naces, entre dolores para dar a la muerte un nuevo cuerpo que llevas a la nada, seguir entre quimera...[leer completo]
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visión
Tristeza vaga, inquieta, suave... penas que nunca hemos tenido... añoranzas... ¿de qué?... Dios sabe...[leer completo]
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la hora ciega
Sé que no es mi destino el que me lleva a desoír las voces interiores que a muchos nada dicen. Sé qu...[leer completo]
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amor
Vendrá una hora blanda, y yo le diré: “vamos”; Y ella, sus manos dulcemente me tenderá... Nadie nos ...[leer completo]
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abandono
He medido en tus ojos, mudamente todo el mal de mi horrible desamparo de amor. No me has querido nun...[leer completo]
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