Aedes
Váyase a saber de su insolencia
quejumbroso díptero de larvas.
Cualquier exclamación es nula:
retuerce su aguja delgada
y zapa las pieles dormidas
cuando los gritos se oyen
desde atrás
–allí
en la doliente realidad del sueño.
Y es el imán
–sangre de zumos innombrables
breve sustento
para el vampiro aminorado.
Me niego a la calma
–Yo,
arácnido imperfecto
hasta juntar mis manos
sobre su carne.
Váyase a saber de su insolencia
quejumbroso díptero de larvas.
Cualquier exclamación es nula:
retuerce su aguja delgada
y zapa las pieles dormidas
cuando los gritos se oyen
desde atrás
–allí
en la doliente realidad del sueño.
Y es el imán
–sangre de zumos innombrables
breve sustento
para el vampiro aminorado.
Me niego a la calma
–Yo,
arácnido imperfecto
hasta juntar mis manos
sobre su carne.
