Dos sombras
Sangre de don Quijote llevo en las venas mías.
¿Soy un contemporáneo de Lope y Gracilaso?
Amo los arabescos, los jubones de raso
Y las espesas ventanas de espesas celosías.
En este siglo veinte de las bellaquerías,
Por mi decadentismo soy un vivo fracaso.
Pesan sobre mis hombros cuatro siglos de atraso
Y siento, como propias, las glorias de otros días.
Eterno enamorado de los nobles rincones,
Amo el Madrid antiguo lleno de tradiciones,
El de los desafíos y las rondas galantes.
Y sueño —¿cuántas veces?—a la luz de la luna,
Sobre el cimiento roto de una torre moruna,
Dialogar con la sombra de mi antiguo Cervantes.
Sangre de don Quijote llevo en las venas mías.
¿Soy un contemporáneo de Lope y Gracilaso?
Amo los arabescos, los jubones de raso
Y las espesas ventanas de espesas celosías.
En este siglo veinte de las bellaquerías,
Por mi decadentismo soy un vivo fracaso.
Pesan sobre mis hombros cuatro siglos de atraso
Y siento, como propias, las glorias de otros días.
Eterno enamorado de los nobles rincones,
Amo el Madrid antiguo lleno de tradiciones,
El de los desafíos y las rondas galantes.
Y sueño —¿cuántas veces?—a la luz de la luna,
Sobre el cimiento roto de una torre moruna,
Dialogar con la sombra de mi antiguo Cervantes.

