Casa de enfermos
En los pasillos
de un hospital
la tranquilidad se desfigura,
el ambiente
siempre es oneroso
y la vida depende
de incubadoras o intensivos.
Estando en un hospital
la mente quisiera despegar
y alejarse apresuradamente
de las penas
y los dolores
que ahí deambulan.
Un hospital le duele
tanto al que sufre de enfermedad
o desestabilización
de algún órgano corporal
como al ser querido
que lo va a acompañar
y a visitar.
El hospital
es un espacio
extremadamente dividido
que marca las distancias
de la supervivencia
y los limbos
que albergan cuerpos
que vivirán
o morirán,
es el lugar
en el que alguien
se puede recuperar
o en el que alguien
va a dejar de existir.
En los pasillos
de un hospital
la tranquilidad se desfigura,
el ambiente
siempre es oneroso
y la vida depende
de incubadoras o intensivos.
Estando en un hospital
la mente quisiera despegar
y alejarse apresuradamente
de las penas
y los dolores
que ahí deambulan.
Un hospital le duele
tanto al que sufre de enfermedad
o desestabilización
de algún órgano corporal
como al ser querido
que lo va a acompañar
y a visitar.
El hospital
es un espacio
extremadamente dividido
que marca las distancias
de la supervivencia
y los limbos
que albergan cuerpos
que vivirán
o morirán,
es el lugar
en el que alguien
se puede recuperar
o en el que alguien
va a dejar de existir.

