En el mismo día al río que pasa por aranjuez
Tajo, tú que el furor de las pasiones
remedas en cascadas rumorosas,
y luego espejo claro entre las rosas
nos retratas de Amalia las facciones;
alza la frente a mis alegres sones,
de la dorada arena en que reposas,
y oye cual tus orillas venturosas
resuenan en aplauso y bendiciones.
A Fernando su pueblo las ofrece,
y hoy se venera su bondad propicia,
que tanto, oh río, a ti se te parece;
pues como tu corriente su justicia
con los soberbios riscos se embravece,
y a las sencillas flores acaricia.
Tajo, tú que el furor de las pasiones
remedas en cascadas rumorosas,
y luego espejo claro entre las rosas
nos retratas de Amalia las facciones;
alza la frente a mis alegres sones,
de la dorada arena en que reposas,
y oye cual tus orillas venturosas
resuenan en aplauso y bendiciones.
A Fernando su pueblo las ofrece,
y hoy se venera su bondad propicia,
que tanto, oh río, a ti se te parece;
pues como tu corriente su justicia
con los soberbios riscos se embravece,
y a las sencillas flores acaricia.

