Como si su rostro fuera de viento cálido
Como si su rostro fuera de viento cálido,
como si llegara desposado por el terral del sur
para olvidar márgenes de infinitas
oscuridades
que aún relumbran entre los indicios temblorosos
y más aún en medio del abandono
y en la huida.
Y ahora te observa,
y aparece de súbito la gracia,
ahí sentada,
hecha una mujer,
y te observa, joven,
y observa tu rostro pálido y chispeante
mientras lee a viva voz
unos cuantos versos sobre un imaginario
cazador de lunas.
Y observa unas piernas larguísimas
vestidas por letras y palabras
y otros aliños del lenguaje
que algunos, apenas nunca, alcanzarán
a concebir.
Como si su rostro fuera de viento cálido,
como si llegara desposado por el terral del sur
para olvidar márgenes de infinitas
oscuridades
que aún relumbran entre los indicios temblorosos
y más aún en medio del abandono
y en la huida.
Y ahora te observa,
y aparece de súbito la gracia,
ahí sentada,
hecha una mujer,
y te observa, joven,
y observa tu rostro pálido y chispeante
mientras lee a viva voz
unos cuantos versos sobre un imaginario
cazador de lunas.
Y observa unas piernas larguísimas
vestidas por letras y palabras
y otros aliños del lenguaje
que algunos, apenas nunca, alcanzarán
a concebir.

