Viernes
El viernes te llevaba un mensaje secreto
la ventisca.
Subí a la arquería que está por la montaña
sólo por ver el aire hacerse trizas
en tu pelo.
Pero jamás estuvo tu sustancia clara
en ese sitio.
Las cartas en la mesa de la tarde
se revolvían en un austro de silencio.
El viernes te llevaba un mensaje secreto
la ventisca.
Subí a la arquería que está por la montaña
sólo por ver el aire hacerse trizas
en tu pelo.
Pero jamás estuvo tu sustancia clara
en ese sitio.
Las cartas en la mesa de la tarde
se revolvían en un austro de silencio.

