Poemas de la ausencia vi
Hay en mis manos
una extensa soledad, un testimonio
de tu estancia vacía, de las cartas
que relees por la noche y aterida
arropan tus ansias en pañales.
En pañales
que presagian nuestros hijos, la continua
descendencia de promesas consentidas,
la invasión de las cosas más pequeñas y que apenas
dando cuenta agigantamos con tan sólo
desear vivamente un nuevo abrazo.
Vivamente
acerco yo caminos a los tuyos, constato
en ti las leguas, me aproximo
a tus puntos cardinales y me siento
llevado en volandas a ese norte
magnético de vida que en tu aliento
recobra direcciones y me orienta.
Hay en mis manos
una extensa soledad, un testimonio
de tu estancia vacía, de las cartas
que relees por la noche y aterida
arropan tus ansias en pañales.
En pañales
que presagian nuestros hijos, la continua
descendencia de promesas consentidas,
la invasión de las cosas más pequeñas y que apenas
dando cuenta agigantamos con tan sólo
desear vivamente un nuevo abrazo.
Vivamente
acerco yo caminos a los tuyos, constato
en ti las leguas, me aproximo
a tus puntos cardinales y me siento
llevado en volandas a ese norte
magnético de vida que en tu aliento
recobra direcciones y me orienta.

