Iv
¿Qué fue de nuestra vida. alzada
sobre columnas de aire y niebla?
(Carlos Sahagún)
Fue justo
-se dijo- necesario
levantar el grito donde nunca
hubo un héroe capaz de redimirnos,
cundir en la memoria, aventurar
quién sabe cuánta tierra por un gesto,
qué luz esperanzada entre la niebla.
Sin embargo
los años crecieron como crece
una verdad apenas descubierta,
y al borde de nosotros, sólo al borde
de la única raíz que nos sostiene,
marchamos de nuevo con el aire,
con el vuelo más alto de la nada,
a la última región del desencanto.
Tal la vida
derrumbada en el silencio,
aquella que nunca hemos alzado.
¿Qué fue de nuestra vida. alzada
sobre columnas de aire y niebla?
(Carlos Sahagún)
Fue justo
-se dijo- necesario
levantar el grito donde nunca
hubo un héroe capaz de redimirnos,
cundir en la memoria, aventurar
quién sabe cuánta tierra por un gesto,
qué luz esperanzada entre la niebla.
Sin embargo
los años crecieron como crece
una verdad apenas descubierta,
y al borde de nosotros, sólo al borde
de la única raíz que nos sostiene,
marchamos de nuevo con el aire,
con el vuelo más alto de la nada,
a la última región del desencanto.
Tal la vida
derrumbada en el silencio,
aquella que nunca hemos alzado.

