Apología de la guerra
En la paz canté a la paz, pero ahora
El tambor de la guerra es mío…
Guerra, roja guerra es mi canto…
Walt Whitman
La guerra es un peregrinaje de angustias
La solución de la ecuación de la pobreza,
Es la renuncia temporal a la alegría.
La guerra es la imperfecta constelación de la locura
Y la esperanza del descalzo.
La guerra es un aciago trajinar
Por un reino de congojas,
Es caminar sobre rescoldos insepultos.
La guerra son setenta mil heridas envenenadas
Eternamente abiertas,
Un testamento injustamente heredado,
Es la epopeya de una cólera.
La guerra es necesaria, como el pan;
Es un temblor de estrella vespertina,
La actualidad de una lágrima
Y el preludio de una sonrisa.
La guerra es la culminación de una elegía.
En la paz canté a la paz, pero ahora
El tambor de la guerra es mío…
Guerra, roja guerra es mi canto…
Walt Whitman
La guerra es un peregrinaje de angustias
La solución de la ecuación de la pobreza,
Es la renuncia temporal a la alegría.
La guerra es la imperfecta constelación de la locura
Y la esperanza del descalzo.
La guerra es un aciago trajinar
Por un reino de congojas,
Es caminar sobre rescoldos insepultos.
La guerra son setenta mil heridas envenenadas
Eternamente abiertas,
Un testamento injustamente heredado,
Es la epopeya de una cólera.
La guerra es necesaria, como el pan;
Es un temblor de estrella vespertina,
La actualidad de una lágrima
Y el preludio de una sonrisa.
La guerra es la culminación de una elegía.
