Este cuaderno tiene tapas duras...
Este cuaderno tiene tapas duras
para romper la ola de los llantos,
para frenar la ira del discurso
que corre desalado hasta la orilla
y vuelve al margen, retomando lento
un camino escondido hacia la hondura.
Emerge -¡arriba!-, surge dominante
y, de nuevo, el temblor lo precipita,
pues la alada visión de un alto vuelo
lo derriba, otra vez, por la escalera.
Esto llega a su fin. En blanca losa
quiero dejar fijadas fecha y firma.
Mas, por si me tiráis a algún barranco,
ya tengo preparado un par de alas.
Este cuaderno tiene tapas duras
para romper la ola de los llantos,
para frenar la ira del discurso
que corre desalado hasta la orilla
y vuelve al margen, retomando lento
un camino escondido hacia la hondura.
Emerge -¡arriba!-, surge dominante
y, de nuevo, el temblor lo precipita,
pues la alada visión de un alto vuelo
lo derriba, otra vez, por la escalera.
Esto llega a su fin. En blanca losa
quiero dejar fijadas fecha y firma.
Mas, por si me tiráis a algún barranco,
ya tengo preparado un par de alas.

