Seguramente hará falta
Seguramente hará falta
emborronar muchas cuartillas
para teñir las noches
con la luz distinta
de otros mares,
con el gélido resplandor
que atraviesa
el centro de las almas.
Porque en este instante,
el tiempo parece detenerse
o encallar
en la margen de tus ojos
y ya no llegan nuevas cartas.
Seguramente hará falta
emborronar muchas cuartillas
para teñir las noches
con la luz distinta
de otros mares,
con el gélido resplandor
que atraviesa
el centro de las almas.
Porque en este instante,
el tiempo parece detenerse
o encallar
en la margen de tus ojos
y ya no llegan nuevas cartas.

