Enagua de soltera
Conocí en ella
el último instante que nunca es el mismo,
el inexpresable gesto de la mirada
los misteriosos laberintos del desencuentro,
ese gracioso modo que tiene de olvidar la tozudez del pasado.
Con su caligrafía más triste ha escrito
lo que sus labios no se atreven a decirme
—que aún me espera en aquella plaza—
para saludar a la primavera
y echar por la ventana su enagua de soltera.
Escoge el amargo camino del olvido
se viste con su mejor traje de misterio
y se va en búsqueda de un destino diferente.
Un murmullo de antiguo disco de acetato
se desliza por su cuerpo disidente,
tiene ritmo de bandoneón por falta de bohemia.
Conozco sus colores, sus aromas, su música
la conocí en un tiempo anterior a este siglo.
Conocí en ella
el último instante que nunca es el mismo,
el inexpresable gesto de la mirada
los misteriosos laberintos del desencuentro,
ese gracioso modo que tiene de olvidar la tozudez del pasado.
Con su caligrafía más triste ha escrito
lo que sus labios no se atreven a decirme
—que aún me espera en aquella plaza—
para saludar a la primavera
y echar por la ventana su enagua de soltera.
Escoge el amargo camino del olvido
se viste con su mejor traje de misterio
y se va en búsqueda de un destino diferente.
Un murmullo de antiguo disco de acetato
se desliza por su cuerpo disidente,
tiene ritmo de bandoneón por falta de bohemia.
Conozco sus colores, sus aromas, su música
la conocí en un tiempo anterior a este siglo.

