Sin poder
A Miguel Hernández
En este imperialísimo canibalismo
cómo resistir
con los ojos vaciados
de llorar;
en qué fondo hundirse
y guardar el alma;
por qué motivo fiarse
de la luz que no se acaba, que no,
pero acuchilla.
Qué rumbo es la dulzura, Miguel,
desahuciada ya hasta la muerte.
A Miguel Hernández
En este imperialísimo canibalismo
cómo resistir
con los ojos vaciados
de llorar;
en qué fondo hundirse
y guardar el alma;
por qué motivo fiarse
de la luz que no se acaba, que no,
pero acuchilla.
Qué rumbo es la dulzura, Miguel,
desahuciada ya hasta la muerte.

