Escrito en la arena
Las fotografías donde estamos muertos,
de donde jamás regresaremos,
las manos taciturnas rozándote
la piel en noches improbables
de amor y de consuelo, de límpida
caricia, de hálito y fulgor.
O las dudas que no acaban de dejarnos,
los nombres que nos siguen,
el oficio de buscar y no encontrar,
la huraña calidez del ascua
que dibuja extintas voluntades.
O sentir el dolor de los otros,
las multitudes que cargan su cruz
por cuestas de empinada soledad,
la campana que toca el alba
y se descuaja, el olor a mar
de la muchacha que amábamos
en los rincones de la adolescencia.
Y olvidar el desasimiento,
el crepúsculo, la nieve de todos los difuntos,
buscar al padre que aún nos espera
detrás de las palabras y de las ausencias
que rompen a deshora el corazón
Porque nada se nos perdió del todo...
O eso creemos...
Las fotografías donde estamos muertos,
de donde jamás regresaremos,
las manos taciturnas rozándote
la piel en noches improbables
de amor y de consuelo, de límpida
caricia, de hálito y fulgor.
O las dudas que no acaban de dejarnos,
los nombres que nos siguen,
el oficio de buscar y no encontrar,
la huraña calidez del ascua
que dibuja extintas voluntades.
O sentir el dolor de los otros,
las multitudes que cargan su cruz
por cuestas de empinada soledad,
la campana que toca el alba
y se descuaja, el olor a mar
de la muchacha que amábamos
en los rincones de la adolescencia.
Y olvidar el desasimiento,
el crepúsculo, la nieve de todos los difuntos,
buscar al padre que aún nos espera
detrás de las palabras y de las ausencias
que rompen a deshora el corazón
Porque nada se nos perdió del todo...
O eso creemos...

