Mena realizó el intento más serio de crear una lengua poética diferente de la vulgar y ha permanecido como referencia inexcusable de un tipo de poesía culta. Para ello recurre a un metro noble y rítmico -el arte mayor-, a creaciones léxicas de ascendencias clásicas y a un profuso empleo de la retórica antigua. Su poema alegórico el Laberinto de Fortuna o Las trescientas (1444) está inspirado en la Divina Comedia del poeta italiano Dante Alighieri. Obra alegórica y mitológica cuenta cómo el poeta aparece en el palacio de Fortuna transportado por el carro de la diosa Belona. Allí se le permite que contemple la máquina del mundo que consta de tres ruedas, la del pasado, la del presente y la del futuro. Cada una de ellas está formada por siete círculos y en ellos -como hacía Dante también- sitúa a personajes históricos, excepto en la del futuro, donde lo que se hace es cantar las futuras glorias que tendrá el rey Juan II. Está considerada como la mejor plasmación de la lengua literaria del siglo XV, y durante más de un siglo ocupó un lugar preeminente en la poesía castellana, hasta que el triunfo de la poesía italianizante impuso un gusto poético distinto.
laberinto de fortuna
Al muy prepotente don Juan el segundo, aquel con quien Júpiter tuvo tal zelo que tanta de parte le f...[leer completo]
Al muy prepotente don Juan el segundo, aquel con quien Júpiter tuvo tal zelo que tanta de parte le f...
canción
Oiga su merced y crea, ¡ay de quien nunca te vido!, hombre que tu gesto vea, nunca puede ser perdido...[leer completo]
Oiga su merced y crea, ¡ay de quien nunca te vido!, hombre que tu gesto vea, nunca puede ser perdido...
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