Mientras llueve bajo la noche negra
Mientras llueve bajo la noche negra
ranas pares croan tentando a ranas nones.
Escribo versos silenciosos
para desemparejar el tiempo de la puerta
y la puerta del deseo
y simular que entre sábanas o páginas de un libro
la lluvia trae la textura de todos los encuentros.
Pareja es la única palabra
o tibieza de ave
que no se equipara con su ausencia.
Al volver a verte
ella sufre por haberte visto con su misma mirada
que suele anticipar indicios de jamás retorno.
Más sufre porque sin pensar la miras
y sin mirar la piensas distraído de tu mente.
Al presentirla se presenta sin aparecer.
Desaparece al turbarte con sus sombras superpuestas
una detrás de otra
debajo de conjuntos lejanos y cinemagnéticos
del deseo del sentido de las grandes esperas.
Al volver a verte
ella se entrega al trance en abreviatura de promedio
a los crispamientos del centro en todas partes
a mirar el camino recorrido y cicatrizar con clara y yema
el silbo que tejes en el aire.
Tú intentas la belleza. Ella el juego.
Mientras llueve bajo la noche negra
ranas pares croan tentando a ranas nones.
Escribo versos silenciosos
para desemparejar el tiempo de la puerta
y la puerta del deseo
y simular que entre sábanas o páginas de un libro
la lluvia trae la textura de todos los encuentros.
Pareja es la única palabra
o tibieza de ave
que no se equipara con su ausencia.
Al volver a verte
ella sufre por haberte visto con su misma mirada
que suele anticipar indicios de jamás retorno.
Más sufre porque sin pensar la miras
y sin mirar la piensas distraído de tu mente.
Al presentirla se presenta sin aparecer.
Desaparece al turbarte con sus sombras superpuestas
una detrás de otra
debajo de conjuntos lejanos y cinemagnéticos
del deseo del sentido de las grandes esperas.
Al volver a verte
ella se entrega al trance en abreviatura de promedio
a los crispamientos del centro en todas partes
a mirar el camino recorrido y cicatrizar con clara y yema
el silbo que tejes en el aire.
Tú intentas la belleza. Ella el juego.

