Historia
No derribé el único árbol del mundo
para poner el sol en tus ojos.
primero hice figuras con las sombras de mis manos
imitando el pájaro de madera exhibido en la sala.
Fue después que cultivé la poesía
sin entresueños ni asombros.
La poesía debe ser como la flor de los jardines públicos.
Antes la miraba en el horizonte,
hundida, calumniada, separada de mí y de los barcos de papel
que los niños ponen en las aguas de la calle.
Pero hoy, un pájaro se detiene en todas mis esquinas
y la niña tímida en un laberinto de espejos, sonríe.
Bienaventurada sea la poesía.
No derribé el único árbol del mundo
para poner el sol en tus ojos.
primero hice figuras con las sombras de mis manos
imitando el pájaro de madera exhibido en la sala.
Fue después que cultivé la poesía
sin entresueños ni asombros.
La poesía debe ser como la flor de los jardines públicos.
Antes la miraba en el horizonte,
hundida, calumniada, separada de mí y de los barcos de papel
que los niños ponen en las aguas de la calle.
Pero hoy, un pájaro se detiene en todas mis esquinas
y la niña tímida en un laberinto de espejos, sonríe.
Bienaventurada sea la poesía.

