A un idealista salvadoreÑo
En medio de un risco de hojarascas
nació el idealista con sol salvadoreño
que le quita al viento las palabras
y une el mundo en grandioso sueño.
Con alas de ilusión y de esperanza
surca los aires en prodigioso vuelo
ligando bardos sin que la alabanza
sea un peldaño para subir al cielo.
Tolera con frialdad a envidiosos
que apagan las llamas forjadoras
y no siente el ruido de vanidosos
que desprecian las almas creadoras.
Él separa lo dulce de lo amargo
en laberintos donde esta el silencio
y rechaza al indolente en su letargo
con brisas de amistad y de misterio.
Él viaja siempre por caminos rectos
sin pensar en malezas o en abrojos
que amenazan el logro de los retos
cuando se cierran por pasión los ojos.
Él siente vibrar en su entraña a la nación
y se estremece con el gorrión sediento
que vive entre las sombras de pasión
mendigando a carroñeros su alimento.
En medio de un risco de hojarascas
nació el idealista con sol salvadoreño
que le quita al viento las palabras
y une el mundo en grandioso sueño.
Con alas de ilusión y de esperanza
surca los aires en prodigioso vuelo
ligando bardos sin que la alabanza
sea un peldaño para subir al cielo.
Tolera con frialdad a envidiosos
que apagan las llamas forjadoras
y no siente el ruido de vanidosos
que desprecian las almas creadoras.
Él separa lo dulce de lo amargo
en laberintos donde esta el silencio
y rechaza al indolente en su letargo
con brisas de amistad y de misterio.
Él viaja siempre por caminos rectos
sin pensar en malezas o en abrojos
que amenazan el logro de los retos
cuando se cierran por pasión los ojos.
Él siente vibrar en su entraña a la nación
y se estremece con el gorrión sediento
que vive entre las sombras de pasión
mendigando a carroñeros su alimento.

