Iv (los espejos del aire)
Elijo la hora
del atardecer.
El hombre
vuelve a sí mismo.
Al amanecer
comienza a trajinar
un ritmo
lejano al propio.
El ocaso en cambio
es intenso y largo.
Cada uno
le entrega su tiempo.
Elijo la hora
del atardecer.
El hombre
vuelve a sí mismo.
Al amanecer
comienza a trajinar
un ritmo
lejano al propio.
El ocaso en cambio
es intenso y largo.
Cada uno
le entrega su tiempo.

