A los pasajeros, su atenciÓn por favor
Seamos imprecisos con la muerte:
reconozcamos su tibieza…Es todo.
Hallará en tu cadáver acomodo
su sombra solamente. Poseerte
es imposible para tal vacío.
Lo que queda se queda junto a nada
y se va lo preciso. Tolerada,
la muerte no es el mar. (Tampoco un río).
Merezcamos la noche tras el día.
Respiremos con toda alevosía,
con premeditación, ¡muy hondo y fuerte!
Y cuando —como es obvio— nuestra suerte
nos ponga ante su ambigua puntería,
¡perdonemos el fraude de la muerte!
Seamos imprecisos con la muerte:
reconozcamos su tibieza…Es todo.
Hallará en tu cadáver acomodo
su sombra solamente. Poseerte
es imposible para tal vacío.
Lo que queda se queda junto a nada
y se va lo preciso. Tolerada,
la muerte no es el mar. (Tampoco un río).
Merezcamos la noche tras el día.
Respiremos con toda alevosía,
con premeditación, ¡muy hondo y fuerte!
Y cuando —como es obvio— nuestra suerte
nos ponga ante su ambigua puntería,
¡perdonemos el fraude de la muerte!

