Agonía
Con el cerebro a punto de estallar
Y el alma sumergida en la amargura,
Escucho
Que el corazón palpita —apenas—
Dentro del pecho;
Y en vano
Trata la afiebrada mente
De hallar una piadosa solución,
Y no ceder
A la cruel obsesión que la tortura.
Pasa —lenta— la noche, tras el día;
Su negro nubarrón me asfixia casi.
Amanece.
Veo un rayo de luz
Filtrarse —tibio— por mi ventana,
Con un débil matiz
Y, con los ojos fijos en la nada.
Pregunto ansiosamente al corazón:
—¿Estás aún ahí?
Con el cerebro a punto de estallar
Y el alma sumergida en la amargura,
Escucho
Que el corazón palpita —apenas—
Dentro del pecho;
Y en vano
Trata la afiebrada mente
De hallar una piadosa solución,
Y no ceder
A la cruel obsesión que la tortura.
Pasa —lenta— la noche, tras el día;
Su negro nubarrón me asfixia casi.
Amanece.
Veo un rayo de luz
Filtrarse —tibio— por mi ventana,
Con un débil matiz
Y, con los ojos fijos en la nada.
Pregunto ansiosamente al corazón:
—¿Estás aún ahí?

