Poema ix del libro....en el vientre del trópico - Poemas de Alina Galliano
Poema ix del libro....en el vientre del trópico
Poema publicado el 18 de Octubre de 2009
IX
Dejas atrás la hora
de tu primera imprecación,
lo fatal de vivir con tanta agua
lamiéndote las ingles,
alimentando en ti
el pabellón de las ganas,
su misterio;
llenándote la boca
de un júbilo perverso,
resonante
y piensas que te vas,
que los minutos son todos desechables,
no sientes miedo de habitar los cuerpos
o vaciarlos;
te sales por completo del espejo,
no necesitas ver tu reflexión,
descuartizas tu sombra y le prohíbes
que entre y salga del cuarto.
Sacas de las gavetas tus olores,
regalas insolente la memoria
para erguirte a una luz que ya no es tuya
y la vuelves una pitahaya
por la cual escalar furiosamente
la curvatura del color
que adquieren los flamboyanes
cuando la angustia escapa hacia la noche
para buscar cocuyos
y el corazón como un murciélago,
mordisquea las hojas de guayaba,
la comestible axila
donde el trópico despierta el hambre
iniciándote al rito del escándalo,
a la belleza de lo absurdo.
Sólo así te das cuenta
que no tienes perfil
que puedes desangrarte
de una exclusiva libertad,
entonces el terror rodea tu pulso
igual que un brazalete,
desmintiendo la intimidad
de todos los rincones.
Alina Galliano@
Poema publicado el 18 de Octubre de 2009
IX
Dejas atrás la hora
de tu primera imprecación,
lo fatal de vivir con tanta agua
lamiéndote las ingles,
alimentando en ti
el pabellón de las ganas,
su misterio;
llenándote la boca
de un júbilo perverso,
resonante
y piensas que te vas,
que los minutos son todos desechables,
no sientes miedo de habitar los cuerpos
o vaciarlos;
te sales por completo del espejo,
no necesitas ver tu reflexión,
descuartizas tu sombra y le prohíbes
que entre y salga del cuarto.
Sacas de las gavetas tus olores,
regalas insolente la memoria
para erguirte a una luz que ya no es tuya
y la vuelves una pitahaya
por la cual escalar furiosamente
la curvatura del color
que adquieren los flamboyanes
cuando la angustia escapa hacia la noche
para buscar cocuyos
y el corazón como un murciélago,
mordisquea las hojas de guayaba,
la comestible axila
donde el trópico despierta el hambre
iniciándote al rito del escándalo,
a la belleza de lo absurdo.
Sólo así te das cuenta
que no tienes perfil
que puedes desangrarte
de una exclusiva libertad,
entonces el terror rodea tu pulso
igual que un brazalete,
desmintiendo la intimidad
de todos los rincones.
Alina Galliano@
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