44 (glosas al cancionero)
Tú, la del barrio señero
que me miras cuando salgo
como si valiera de algo
tener fama de coplero,
deja que el sol mañanero
sobre los cardos reluzca,
y que la estrella traduzca
la honda fe del caminante
que encontró en la arena errante
aquello que nadie busca.
Cuatro veces te he mentado
y a ninguna has respondido.
¡Quién me manda a andar buscando
lo que no se me ha perdido!
Tú, la del barrio señero
que me miras cuando salgo
como si valiera de algo
tener fama de coplero,
deja que el sol mañanero
sobre los cardos reluzca,
y que la estrella traduzca
la honda fe del caminante
que encontró en la arena errante
aquello que nadie busca.
Cuatro veces te he mentado
y a ninguna has respondido.
¡Quién me manda a andar buscando
lo que no se me ha perdido!

