2 (glosas al cancionero)
Yo aprendí en tierra abismada
lección que no tuvo tregua:
ir engañando a las leguas
con el silbo y la tonada.
Dejé una penca sembrada
orillas del saladar
y después la vi palmar;
pero este afán que en mí sopla
de sentir tu alma en la copla
no lo puedo remediar.
Yo aprendí en tierra abismada
lección que no tuvo tregua:
ir engañando a las leguas
con el silbo y la tonada.
Dejé una penca sembrada
orillas del saladar
y después la vi palmar;
pero este afán que en mí sopla
de sentir tu alma en la copla
no lo puedo remediar.

