SÁbado
Después del equinoccio los claveles se pintaron de escarlata y la tierra
transparente estaba coronada por un cielo de plastilina ocre y
anaranjada y allí el día se vistió con manto fucsia y pasaba un viento
travieso que tiznaba retazos de arco iris entre las nubes de madera.
Después del equinoccio los claveles se pintaron de escarlata y la tierra
transparente estaba coronada por un cielo de plastilina ocre y
anaranjada y allí el día se vistió con manto fucsia y pasaba un viento
travieso que tiznaba retazos de arco iris entre las nubes de madera.

