Pinares de mayarí
El viento hace piruetas y arremete
contra la tierra roja y asustada.
El asombro le cabe en la mirada
a la niña con risa de jueguete.
La tarde se repliega en el paisaje
para creer que Dios no tiene prisa.
La luna se abre paso … Tan sumisa
que la tarde se inclina y sigue el viaje.
El pasado regresa a su manera.
La magia del recuerdo lo sostiene
y logra apaciguar el desconcierto.
Y soy la niña aquella que quisiera
tercamente volver … Y se detiene
a tomar de la mano al padre muerto.
El viento hace piruetas y arremete
contra la tierra roja y asustada.
El asombro le cabe en la mirada
a la niña con risa de jueguete.
La tarde se repliega en el paisaje
para creer que Dios no tiene prisa.
La luna se abre paso … Tan sumisa
que la tarde se inclina y sigue el viaje.
El pasado regresa a su manera.
La magia del recuerdo lo sostiene
y logra apaciguar el desconcierto.
Y soy la niña aquella que quisiera
tercamente volver … Y se detiene
a tomar de la mano al padre muerto.

