Escribiré los nombres de los bellos deseos...
Escribiré los nombres de los bellos deseos,
de las tardes doradas del verano, del agua
desmelenada y fría, del licor encendido
que llora, silencioso, en cárcel de cristales.
Trazaré los triángulos que apuntan al abismo,
las estrellas inscritas en el círculo blanco,
el pentámero humilde que, tras el viaje, vuelve
a enroscarse, incisivo, en el origen.
Conjuraré con preces, ensalmos y versículos,
tomados de los viejos grimorios esotéricos,
a los desordenados espíritus que vuelan
en el vértigo esquivo de la sombra...
Pero no lograré ni aún así -estoy bien cierta-
deshabitar tu agravio de mi oscura memoria.
Escribiré los nombres de los bellos deseos,
de las tardes doradas del verano, del agua
desmelenada y fría, del licor encendido
que llora, silencioso, en cárcel de cristales.
Trazaré los triángulos que apuntan al abismo,
las estrellas inscritas en el círculo blanco,
el pentámero humilde que, tras el viaje, vuelve
a enroscarse, incisivo, en el origen.
Conjuraré con preces, ensalmos y versículos,
tomados de los viejos grimorios esotéricos,
a los desordenados espíritus que vuelan
en el vértigo esquivo de la sombra...
Pero no lograré ni aún así -estoy bien cierta-
deshabitar tu agravio de mi oscura memoria.

