Quema tu silueta
Quema tu silueta
ya borrosa entre las manos,
como el agua que desaparece
entre los dedos,
residuos de una ceremonia
que bastó para extinguir
todos los fuegos,
y huele a musgos
la luz que incendia
los altares
donde tu cuerpo,
arrecife asediado por la espuma,
marca el compás
de los relojes
que hacen desaparecer
a los domingos.
Quema tu silueta
ya borrosa entre las manos,
como el agua que desaparece
entre los dedos,
residuos de una ceremonia
que bastó para extinguir
todos los fuegos,
y huele a musgos
la luz que incendia
los altares
donde tu cuerpo,
arrecife asediado por la espuma,
marca el compás
de los relojes
que hacen desaparecer
a los domingos.

