Mañana
Mañana,
cuando las sombras
hayan de escapar
con la cautela de quien se oculta
de la luz más pura,
conjuraremos estas simas abisales
que intentan devorar
todas las naos
que van hacia el oeste,
en tanto que no logre alcanzarnos
la noche última e irremediable.
Mañana,
cuando las sombras
hayan de escapar
con la cautela de quien se oculta
de la luz más pura,
conjuraremos estas simas abisales
que intentan devorar
todas las naos
que van hacia el oeste,
en tanto que no logre alcanzarnos
la noche última e irremediable.

