El teléfono suena
El teléfono suena
desesperadamente
mientras culminan los rituales
en que la piel se desmorona
después de los espasmos
y en el alminar,
recortado contra la luz naranja
de los celajes del oriente,
el almuédano
que llama a los creyentes
levita solitario y gris,
oteando las jorobas
que trazan los oleajes
a la espera de que arribe
hasta la playa
el divino soplo
de los marasmos.
El teléfono suena
desesperadamente
mientras culminan los rituales
en que la piel se desmorona
después de los espasmos
y en el alminar,
recortado contra la luz naranja
de los celajes del oriente,
el almuédano
que llama a los creyentes
levita solitario y gris,
oteando las jorobas
que trazan los oleajes
a la espera de que arribe
hasta la playa
el divino soplo
de los marasmos.

