La mirada de impaciencia
Apoyado en la pena
pongo una mirada de impaciencia
en el calendario.
Temo a veces que sea el silencio
el que retrocede con el océano
esa sensación siempre misteriosa
que trae en los ojos la triste intemperie.
El aire pasa y nos lame con un perro
cierra el último pestillo de la ventana,
la humedad más antigua de la historia
aquella que sobrevive a los olvidos voluntarios.
No tiene distancia la palabra que se olvida.
Apoyado en la pena
pongo una mirada de impaciencia
en el calendario.
Temo a veces que sea el silencio
el que retrocede con el océano
esa sensación siempre misteriosa
que trae en los ojos la triste intemperie.
El aire pasa y nos lame con un perro
cierra el último pestillo de la ventana,
la humedad más antigua de la historia
aquella que sobrevive a los olvidos voluntarios.
No tiene distancia la palabra que se olvida.

