Aspereza
A Raúl Mellado Castro
Es tarde,
ahora no puede uno rezar,
ahora no puede uno dejar la lluvia
para siempre.
Es tarde
de mucho presentimiento desgajado,
entre murciélagos fuertes
e inolvidables delaciones
como diamantes de tormenta perfeccionando el odio.
A Raúl Mellado Castro
Es tarde,
ahora no puede uno rezar,
ahora no puede uno dejar la lluvia
para siempre.
Es tarde
de mucho presentimiento desgajado,
entre murciélagos fuertes
e inolvidables delaciones
como diamantes de tormenta perfeccionando el odio.

