Vidrios
Te integras al florero
y extraes toda la nostalgia
que seas capaz
de soportar.
Algunos años atrás
te metiste
dentro de una botella
y tus hormonas
reventaron y explotaron
sin cesar.
Sentiste la auténtica
diferencia existente
entre el sangrar
y la santificación.
Se agota este imaginado espacio
y ahora sí es preciso permitir
la intervención del silencio
aunque este no sea del todo necesario.
Te encargas
de colarte en tormentas
sumamente densas para
acabar con quienes
deambulan a tu alrededor.
¿Podrá alguien acaso
algún día quebrar
tu cerámica?
Te integras al florero
y extraes toda la nostalgia
que seas capaz
de soportar.
Algunos años atrás
te metiste
dentro de una botella
y tus hormonas
reventaron y explotaron
sin cesar.
Sentiste la auténtica
diferencia existente
entre el sangrar
y la santificación.
Se agota este imaginado espacio
y ahora sí es preciso permitir
la intervención del silencio
aunque este no sea del todo necesario.
Te encargas
de colarte en tormentas
sumamente densas para
acabar con quienes
deambulan a tu alrededor.
¿Podrá alguien acaso
algún día quebrar
tu cerámica?

