Anda decapitando elegías bajo el quitasol
Anda decapitando elegías bajo el quitasol
de un tiempo de música inútil y naturalezas
muertas,
por estos desalojados caminos
de tanto náufrago que no sobrevive.
En las retinas o páramos oscuros
de aquellos otros hombres.
Elegías al beber el veneno de las estrellas
que nos sana del rojo inmarcesible
de los labios,
durante una travesura larga,
encallados,
tristes o sedientos.
Y por todo ello
anda decapitando elegías este hombre
de mirada hacia atrás, a la antigua
mientras saborea el deshielo,
mota a mota,
de los terrones de miel diluyéndose
con las primeras redes al alba.
Anda decapitando elegías bajo el quitasol
de un tiempo de música inútil y naturalezas
muertas,
por estos desalojados caminos
de tanto náufrago que no sobrevive.
En las retinas o páramos oscuros
de aquellos otros hombres.
Elegías al beber el veneno de las estrellas
que nos sana del rojo inmarcesible
de los labios,
durante una travesura larga,
encallados,
tristes o sedientos.
Y por todo ello
anda decapitando elegías este hombre
de mirada hacia atrás, a la antigua
mientras saborea el deshielo,
mota a mota,
de los terrones de miel diluyéndose
con las primeras redes al alba.

