A marÍa eugenia caseiro
Son tus ojos azules como el mar,
con miradas colmadas de dulzura,
que demuestran del alma bienestar
entre auroras de paz y de ternura.
Son tus rizos el trigo tamizado,
por los rayos del sol en el verano,
que incitan al hombre enamorado
a guardarlos al fondo de su arcano.
Es tu cuerpo cristal de muselina.
arcilla misteriosa que Dios quiso
moldearla como una estatua fina
para dar alegría en el Paraíso.
Y tu mente... es mente soñadora
que vive el universo de fantasía
para llevar con gracia innovadora
los mensajes en bella poesía.
Son tus ojos azules como el mar,
con miradas colmadas de dulzura,
que demuestran del alma bienestar
entre auroras de paz y de ternura.
Son tus rizos el trigo tamizado,
por los rayos del sol en el verano,
que incitan al hombre enamorado
a guardarlos al fondo de su arcano.
Es tu cuerpo cristal de muselina.
arcilla misteriosa que Dios quiso
moldearla como una estatua fina
para dar alegría en el Paraíso.
Y tu mente... es mente soñadora
que vive el universo de fantasía
para llevar con gracia innovadora
los mensajes en bella poesía.

