Vi (los espejos del aire)
Un ejército de sombras
oculta la luz con su embestida.
El sol nos olvida y deja.
Pero hay una estrella
memorada en sueños
que permanece en la pupila.
Esas huestes se diluyen en
tropeles de míticos minotauros
figuras de árboles o montañas.
Y mientras los alisios deshilan
la urdimbre de las nubes
y quedan rebaños teñidos de ocre
islas de contornos áureos,
hay un hombre esperando
que el viento fluya de sí mismo
hasta lograr que un desierto
sea su mirada
y un manojo de pájaros,
su espejo.
Un ejército de sombras
oculta la luz con su embestida.
El sol nos olvida y deja.
Pero hay una estrella
memorada en sueños
que permanece en la pupila.
Esas huestes se diluyen en
tropeles de míticos minotauros
figuras de árboles o montañas.
Y mientras los alisios deshilan
la urdimbre de las nubes
y quedan rebaños teñidos de ocre
islas de contornos áureos,
hay un hombre esperando
que el viento fluya de sí mismo
hasta lograr que un desierto
sea su mirada
y un manojo de pájaros,
su espejo.

