La gacela enamorada
A mi cazador
Soy la gacela enamorada, ¡Dios !,
de mi salvaje cazador que viene
hasta el bosque con ansias de mis astas,
de mis ancas, mis piernas y mi lomo.
Si están los cielos claros, si la luna
asoma su hermosura entre los astros,
si el viento va moviendo ya el ramaje,
y mi salvaje cazador no llega,
los ojos se me vuelven aguas tristes.
Yo advierto aquella fuerza de su lanza,
su deseo sin pausa de mi sangre,
su vigilia, su afán de echarme al suelo,
de malherir mi vientre, y voy a prisa
a su encuentro, al encuentro de mi suerte.
Yo me ofrezco a su lanza, yo le pido
que me abra entera en la caliente muerte.
A mi cazador
Soy la gacela enamorada, ¡Dios !,
de mi salvaje cazador que viene
hasta el bosque con ansias de mis astas,
de mis ancas, mis piernas y mi lomo.
Si están los cielos claros, si la luna
asoma su hermosura entre los astros,
si el viento va moviendo ya el ramaje,
y mi salvaje cazador no llega,
los ojos se me vuelven aguas tristes.
Yo advierto aquella fuerza de su lanza,
su deseo sin pausa de mi sangre,
su vigilia, su afán de echarme al suelo,
de malherir mi vientre, y voy a prisa
a su encuentro, al encuentro de mi suerte.
Yo me ofrezco a su lanza, yo le pido
que me abra entera en la caliente muerte.

