El verano no es una consagraciÓn
El verano no es una consagración
como cuando la infancia nos ayudaba todavía.
Y creo que la misma naturaleza
era menos cruel; nos protegía un dios
alimentado con la sangre
de quien era capaz de morir
por uno solo de sus cabellos.
Nuestras armas reposan en el suelo
y la risa, porosa, es de piedra y olvido.
¿Dónde el verso que nos enseñe a hablar?
El paisaje se quema y deliramos.
Ah, corazón, pidamos resistencia.
El verano no es una consagración
como cuando la infancia nos ayudaba todavía.
Y creo que la misma naturaleza
era menos cruel; nos protegía un dios
alimentado con la sangre
de quien era capaz de morir
por uno solo de sus cabellos.
Nuestras armas reposan en el suelo
y la risa, porosa, es de piedra y olvido.
¿Dónde el verso que nos enseñe a hablar?
El paisaje se quema y deliramos.
Ah, corazón, pidamos resistencia.

