Tu voz: ausencia modulada
La mañana se ha puesto de tu parte
y en contra enteramente de mi aliento.
Quise olvidarte y abolirte
como se olvida cada noche el yo
al entrar en el sueño.
Y me llegó de golpe
tu voz por la radio.
¡Qué bien se te veía en las volutas
apasionadas y serenas,
henchidas de temores y proyectos
que estallaban frecuentemente en risa!
¡O en semi-risa!
Me dolía tu voz ectoplasmática
como el canario que al huir se lleva
incorporada a su volar la jaula.
Lloré de haberte oído y ya no oírte.
A través de tu voz apagándose
sentí el sabor de tu pelo,
el calor entregado de tu talle y tus manos
y el olor indecible de tu anhelo.
Cuando llegó otra vez la ausencia,
yo ya llevaba puesto el uniforme antiguo
de la resignación.
La mañana se ha puesto de tu parte
y en contra enteramente de mi aliento.
Quise olvidarte y abolirte
como se olvida cada noche el yo
al entrar en el sueño.
Y me llegó de golpe
tu voz por la radio.
¡Qué bien se te veía en las volutas
apasionadas y serenas,
henchidas de temores y proyectos
que estallaban frecuentemente en risa!
¡O en semi-risa!
Me dolía tu voz ectoplasmática
como el canario que al huir se lleva
incorporada a su volar la jaula.
Lloré de haberte oído y ya no oírte.
A través de tu voz apagándose
sentí el sabor de tu pelo,
el calor entregado de tu talle y tus manos
y el olor indecible de tu anhelo.
Cuando llegó otra vez la ausencia,
yo ya llevaba puesto el uniforme antiguo
de la resignación.

