Dudosa felicidad
No me mata el destino
ni la incertidumbre del tercer milenio.
Nadie espera a nadie a la vuelta de su miedo.
Ocasionalmente muero cada día.
Muero en los noticieros de la televisión
con los atentados terroristas en Cisjordania
en el fácil entusiasmo de la felicidad consumista.
Circunstancialmente muero cada noche
en cada imagen que vive el descontento.
Hace más de cincuenta años que mi silencio es insomnio
en mitad de la vida.
No me mata el destino
ni la incertidumbre del tercer milenio.
Nadie espera a nadie a la vuelta de su miedo.
Ocasionalmente muero cada día.
Muero en los noticieros de la televisión
con los atentados terroristas en Cisjordania
en el fácil entusiasmo de la felicidad consumista.
Circunstancialmente muero cada noche
en cada imagen que vive el descontento.
Hace más de cincuenta años que mi silencio es insomnio
en mitad de la vida.

