Plaza de oriente
A Mabel
No es la sangre del indiano presumido
la que hace enardecer las faldas de Almudena
será tal vez la polska del acordeonista
o el beso anticipado que salta al viaducto.
También en Sabatini
el rubor amordaza las pompas del palacio
y entre flashes y turistas japoneses
la tarde pierde su gracia y su perfume.
A Mabel
No es la sangre del indiano presumido
la que hace enardecer las faldas de Almudena
será tal vez la polska del acordeonista
o el beso anticipado que salta al viaducto.
También en Sabatini
el rubor amordaza las pompas del palacio
y entre flashes y turistas japoneses
la tarde pierde su gracia y su perfume.

