Desde las claraboyas
Desde las claraboyas
rompiéndose en hilvanes nubes de nicotina,
viene como tú la luz
al poso de los vasos
a los acostumbrados besos,
a la noche vigilante que arrastra la memoria.
Y se golpea contra el verdín de la llamarga
y me observa en la luna que mancha los espejos
un sueño de serrines que acaso te imitara.
Desde las claraboyas
rompiéndose en hilvanes nubes de nicotina,
viene como tú la luz
al poso de los vasos
a los acostumbrados besos,
a la noche vigilante que arrastra la memoria.
Y se golpea contra el verdín de la llamarga
y me observa en la luna que mancha los espejos
un sueño de serrines que acaso te imitara.

