Poema xii del libro ..litografías a partir del aire - Poemas de Alina Galliano
Poema xii del libro ..litografías a partir del aire
Poema publicado el 16 de Agosto de 2007
XI
De rodillas me puse sobre la estera de mi pensamiento,
así me encontró la primera faceta del creciente,
yo estaba moviéndome sobre tus labios,
sobre la primera de tus palabras,
sobre el primero de tus alientos,
sobre el primer símbolo de tu silencio;
para poder colgarlos junto al cristal de la ventana,
la que más me gusta, en caso de que nos ausentemos,
quiero que los que pasen frente a mi casa,
la que conmigo llevo,
digan: esa es la casa de ella,
que vean que en mi puerta,
está escrito tu nombre con el dedo del fuego,
con todos los relámpagos, con el rugir del trueno,
que sepan que yo vivo en esas direcciones
donde se sientan tus risas, tus enojos,
tus tristezas, el llanto de tus túnicas,
la melancolía de lo que crees te falta,
en ese lugar donde se pueden encontrar gestos o cosas de ti:
cosas que pueden ser usadas
para vestir de hojas los abedules
o llenar los baúles de crisantemos y el perfumar el ático;
cosas tan livianas que ni tú misma sabes que como yo,
te esperan en medio de mis viajes,
porque yo no te espero como te esperan otros,
te espero visitando países, hablando mil dialectos,
bailando entre gitanos, por entre romerías,
mascando hierbabuena, tomando mate,
nadando en los océanos, un pez más a retomar la ola
y a confundirme con el azul o el blanco,
mis esperas de ti, son parte del camino,
así es como se encuentra aquello que se quiere,
eso que ya se sabe que pertenece a lo profundo del corazón,
por encima de todas las caras y los mundos:
los que antes de echarme a andar,
pudiesen existir y me encontrasen.
Alina Galliano@
Poema publicado el 16 de Agosto de 2007
XI
De rodillas me puse sobre la estera de mi pensamiento,
así me encontró la primera faceta del creciente,
yo estaba moviéndome sobre tus labios,
sobre la primera de tus palabras,
sobre el primero de tus alientos,
sobre el primer símbolo de tu silencio;
para poder colgarlos junto al cristal de la ventana,
la que más me gusta, en caso de que nos ausentemos,
quiero que los que pasen frente a mi casa,
la que conmigo llevo,
digan: esa es la casa de ella,
que vean que en mi puerta,
está escrito tu nombre con el dedo del fuego,
con todos los relámpagos, con el rugir del trueno,
que sepan que yo vivo en esas direcciones
donde se sientan tus risas, tus enojos,
tus tristezas, el llanto de tus túnicas,
la melancolía de lo que crees te falta,
en ese lugar donde se pueden encontrar gestos o cosas de ti:
cosas que pueden ser usadas
para vestir de hojas los abedules
o llenar los baúles de crisantemos y el perfumar el ático;
cosas tan livianas que ni tú misma sabes que como yo,
te esperan en medio de mis viajes,
porque yo no te espero como te esperan otros,
te espero visitando países, hablando mil dialectos,
bailando entre gitanos, por entre romerías,
mascando hierbabuena, tomando mate,
nadando en los océanos, un pez más a retomar la ola
y a confundirme con el azul o el blanco,
mis esperas de ti, son parte del camino,
así es como se encuentra aquello que se quiere,
eso que ya se sabe que pertenece a lo profundo del corazón,
por encima de todas las caras y los mundos:
los que antes de echarme a andar,
pudiesen existir y me encontrasen.
Alina Galliano@
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