51 (glosas al cancionero)
Por esos rumbos vaqueros
de Ortiz a Corozo Pando,
la noche viene afinando
los cuatros y los luceros.
Tras los espinos caseros,
como un joropo lejano,
se oye la voz del secano:
«que me dé la prenda mía
jagüey de su llanería,
aunque se llama Antillano».
Por esos rumbos vaqueros
de Ortiz a Corozo Pando,
la noche viene afinando
los cuatros y los luceros.
Tras los espinos caseros,
como un joropo lejano,
se oye la voz del secano:
«que me dé la prenda mía
jagüey de su llanería,
aunque se llama Antillano».

