Olvido cruel - Poemas de Dario Moral
Olvido cruel
Poema publicado el 13 de Agosto de 2026
He perdido el arte antiguo de sollozar. Mis ventanas, dos cuencas
de tierra seca y agrietada, donde ya no florecen los diluvios. En su
lugar: la frustración estéril de un dolor que no encuentra boca, ni
papel, ni perdón.
Rabia, furia, los bufones de una pena que no admite traducción.
Me pregunto —como un personaje descartado en un cuento mal
terminado— ¿qué error gramatical cometí en tu historia?, ¿en qué
verso me equivoqué?, ¿qué estrofa hizo que me olvidaras como se
olvida un sueño sin sentido al despertar?
Tú, liberada en poesía, teatro, danzas, risas y nuevos cuerpos, pare
ces borrar capítulos enteros con la eficacia de una cruel editorial.
Y yo… yo solo soy uno de tus poemas tachados, el borrador que nun
ca mereció tipografía, ni índice, ni lectura en voz alta.
Fui colilla extinguida en la esquina de tu noche más breve, una lata
vacía arrojada al contenedor tras saciar tu sed más vulgar. Fui ese
rostro que se desvanece entre la multitud de un viernes cualquiera,
sin nombre, sin destino, sin rastro.
Nuestros sentimientos fueron dos líneas paralelas, y aun así, creí en
los milagros geométricos del amor.
No hay castigo más feroz que saberse olvido. Eso es peor que la
afrenta, más cruel que la indiferencia, más definitivo que el golpe.
A veces —y no sé por qué— se ama a quien hiere, se pierde lo que
nunca nos perteneció, se abrazan espejismos, se idealizan naufra
gios, y se extrañan… sí, se extrañan las migajas de un banquete que
jamás fue servido para uno.
Poema publicado el 13 de Agosto de 2026
He perdido el arte antiguo de sollozar. Mis ventanas, dos cuencas
de tierra seca y agrietada, donde ya no florecen los diluvios. En su
lugar: la frustración estéril de un dolor que no encuentra boca, ni
papel, ni perdón.
Rabia, furia, los bufones de una pena que no admite traducción.
Me pregunto —como un personaje descartado en un cuento mal
terminado— ¿qué error gramatical cometí en tu historia?, ¿en qué
verso me equivoqué?, ¿qué estrofa hizo que me olvidaras como se
olvida un sueño sin sentido al despertar?
Tú, liberada en poesía, teatro, danzas, risas y nuevos cuerpos, pare
ces borrar capítulos enteros con la eficacia de una cruel editorial.
Y yo… yo solo soy uno de tus poemas tachados, el borrador que nun
ca mereció tipografía, ni índice, ni lectura en voz alta.
Fui colilla extinguida en la esquina de tu noche más breve, una lata
vacía arrojada al contenedor tras saciar tu sed más vulgar. Fui ese
rostro que se desvanece entre la multitud de un viernes cualquiera,
sin nombre, sin destino, sin rastro.
Nuestros sentimientos fueron dos líneas paralelas, y aun así, creí en
los milagros geométricos del amor.
No hay castigo más feroz que saberse olvido. Eso es peor que la
afrenta, más cruel que la indiferencia, más definitivo que el golpe.
A veces —y no sé por qué— se ama a quien hiere, se pierde lo que
nunca nos perteneció, se abrazan espejismos, se idealizan naufra
gios, y se extrañan… sí, se extrañan las migajas de un banquete que
jamás fue servido para uno.
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