De viaje - Poemas de Dario Moral
De viaje
Poema publicado el 13 de Agosto de 2026
En mi viaje debería gozar del destino, pero también del camino.
A veces sufro las horas que me llevan hasta él;
otras, simplemente duermo en el trayecto;
y en pocas —desafortunadamente muy pocas—,
me permito disfrutar de él.
Hay rutas que abrazan con calma,
y otras te gritan: «¡Apártate!»
Destinos que me llenan de memorias,
que amo y que odio,
que encienden emociones que me invitan a volver,
cual sediento a la fuente que no se agota.
Otros, se desvanecen como bruma en mis memorias,
como el rostro desconocido de cualquiera.
Y están los que marcan, los que duelen.
Hay trayectos rocosos, que te duele a cada metro recorrido;
otros suaves, como caricia del viento, placenteros.
Unos se arrastran lentos y otros se esfuman rápidamente.
Existen viajes donde la compañía es tan única y perfecta,
que quisiera repetir, pero nunca volverán.
Otros, en que solo siento su presencia amarga,
así que decido olvidar la experiencia.
Amo los paisajes de la montaña y los amaneceres junto al mar.
Los cálidos atardeceres con aire sabor a salitre
y los anocheceres urbanos, cargados de luces.
Esta vida es un viaje, hermoso y caótico,
de itinerario incierto e imperfecto,
sin guía, ni mapa,
solo tú y como te permitas sentirlo.
Poema publicado el 13 de Agosto de 2026
En mi viaje debería gozar del destino, pero también del camino.
A veces sufro las horas que me llevan hasta él;
otras, simplemente duermo en el trayecto;
y en pocas —desafortunadamente muy pocas—,
me permito disfrutar de él.
Hay rutas que abrazan con calma,
y otras te gritan: «¡Apártate!»
Destinos que me llenan de memorias,
que amo y que odio,
que encienden emociones que me invitan a volver,
cual sediento a la fuente que no se agota.
Otros, se desvanecen como bruma en mis memorias,
como el rostro desconocido de cualquiera.
Y están los que marcan, los que duelen.
Hay trayectos rocosos, que te duele a cada metro recorrido;
otros suaves, como caricia del viento, placenteros.
Unos se arrastran lentos y otros se esfuman rápidamente.
Existen viajes donde la compañía es tan única y perfecta,
que quisiera repetir, pero nunca volverán.
Otros, en que solo siento su presencia amarga,
así que decido olvidar la experiencia.
Amo los paisajes de la montaña y los amaneceres junto al mar.
Los cálidos atardeceres con aire sabor a salitre
y los anocheceres urbanos, cargados de luces.
Esta vida es un viaje, hermoso y caótico,
de itinerario incierto e imperfecto,
sin guía, ni mapa,
solo tú y como te permitas sentirlo.
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