El espejo propicia exilios exteriores
El espejo propicia exilios exteriores:
lo de adentro lo convierte en afuera
y la intemperie en adentro de su médula.
Nadie ha podido meter un pie en el interior
y quedarse anfibio con el otro afuera
o tal vez sí
o el rostro de yo múltiple difuminarlo
y vaciar su figura en alveolo de emergencia.
Ninguna imagen puede jugar a refractarse
de adentro hacia fuera porque quebrantaría el ámbito
donde el espejo acumula pérdidas encuentros cautelas.
O quizás no.
Una transición en alud de hojas
borrará su memoria
en complicidad con la desmemoria fiel.
El espejo manipula exilios interiores.
El espejo propicia exilios exteriores:
lo de adentro lo convierte en afuera
y la intemperie en adentro de su médula.
Nadie ha podido meter un pie en el interior
y quedarse anfibio con el otro afuera
o tal vez sí
o el rostro de yo múltiple difuminarlo
y vaciar su figura en alveolo de emergencia.
Ninguna imagen puede jugar a refractarse
de adentro hacia fuera porque quebrantaría el ámbito
donde el espejo acumula pérdidas encuentros cautelas.
O quizás no.
Una transición en alud de hojas
borrará su memoria
en complicidad con la desmemoria fiel.
El espejo manipula exilios interiores.

